María* de 35 años firmó un contrato de arrendamiento para una vivienda con una superficie de 130 m² construidos.  La renta mensual es de 1.260 €.  El contrato establece una fianza de 1 renta mensual – 1.260 € – conforme a la Ley de Arrendamientos Urbanos y una garantía (aval) de alquiler de 2 rentas mensuales – 2.520 €.

Para formalizar el aval de alquiler se le pidieron a María copias del DNI, del contrato de arrendamiento como de la póliza de seguro con el valor de rescate actual y la solicitud rellenada (DESCARGUE Y RELLENE SOLICITUD AHORA).

María no poseía un seguro de ahorro o renta en una aseguradora. Un mediador de seguros le contactó y María contrató un seguro de ahorro por la cantidad de 2.520 €.

Luego María otorgó ante notario -¿Y DÓNDE ENCUENTRO EL MÍO?- una prenda por la cantidad de 2 rentas mensuales – 2.520 € – sobre su seguro a favor del arrendador.  Al arrendador le entregó una copia simple de la prenda como aval de alquiler, la cantidad de 1.260 € en concepto de fianza y un folleto.  Éste le explica al arrendador la forma de cobro en caso de impago de alquileres (VEA FOLLETO).

Por su aval de alquiler María pagó una comisión única de 290 €.  En entidades financieras hubiera pagado entre 430 a 850 € y en un seguro contra impago de alquileres 1.137 € asumiendo un plazo mínimo del contrato de alquiler de vivienda de 3 años, como lo establece la Ley de Arrendamientos Urbanos.  Un ahorro de hasta el 74%! (VEA ¿CUÁNTO PAGO?).

Además, el seguro de ahorro le genera una mayor rentabilidad que un depósito en una entidad financiera.

* Cambio de nombre por confidencialidad